Juventud

UNIVERSIDAD DE CHILE

Insólito: director del J. J. Aguirre volvió a sus funciones aun estando denunciado por acoso

A pesar de contar con más de cinco denuncias de acoso laboral y sexual, Jorge Hasbún, director del Hospital de la Universidad de Chile, volvió el lunes a sus funciones como máxima autoridad del recinto hospitalario.

Javiera Rivas

Militante de Pan y Rosas Teresa Flores

Ignacio Retamal

Estudiante Medicina U. De Chile y militante Vencer

Jueves 13 de septiembre de 2018

Con más de cinco denuncias sin resoluciones por acoso laboral y sexual, volvió este lunes a sus funciones con total normalidad el doctor Hasbún, director del hospital José Joaquín Aguirre de la Universidad de Chile. Resulta insólito que esto suceda a sólo meses en que se desarrolló una movilización feminista universitaria a nivel nacional que tenía su foco en los casos de denuncias de acoso.

Así mismo, parece cuestionable que el rector, Ennio Vivaldi, a quien le llegaron dos de estas denuncias, mantenga en la directiva del hospital universitario a Hasbún, quien se encuentra en investigaciones por casos de acoso de índole laboral y sexual tanto a académicos como a funcionarios de la Institución.

Uno de los casos que se ha hecho público es el del doctor Hugo Salinas por acoso laboral, denuncia respaldada por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) con diagnóstico psicológico. Así mismo, se encuentra la denuncia por acoso laboral y sexual a la Dra. Patricia Gómez, siendo apoyada por el Senado universitario con una declaración firmada por los asistentes.

Sin embargo, cabe preguntarse ¿es suficiente una declaración de apoyo desde el Senado universitario? siendo que ya se comprobó cómo las autoridades de esta y otras universidades protegen sus puestos de privilegios, asignados por una ínfima casta de académicos que votan entre ellos para mantenerse en el poder y tomar decisiones -arbitrariamente- por toda la comunidad universitaria.

Venimos de una movilización que puso al centro los casos de acoso dentro de la universidad, donde el protocolo establecido en el 2017 ha mostrado severas falencias, relacionadas al incumplimiento de funciones por parte de los altos cargos de nuestra universidad. Este es uno de esos casos, el rector Vivaldi protegió a Hasbún tal como lo hizo con Carmona, quien fue declarado culpable de cometer “falta a la probidad administrativa”, pues en la actual ley de Ues Estatales sólo se contempla el acoso sexual entre funcionarios. Y esto seguirá sucediendo mientras quienes estén en los altos cargos de las universidades trabajen para sus intereses personales.

Es por esto que resulta imperante que el estamento estudiantil -que se encuentra iniciando un proceso de Congreso de Federación- cuestione de conjunto la estructura universitaria, esa en donde se votan entre sí una pequeña élite de académicos para mantenerse en la cúpula alejados de las problemáticas de estudiantes y trabajadores de la universidad.

En la misma línea, es necesario exigir la elección universal de las autoridades unipersonales de la Universidad, es decir, que voten estudiantes, académicos y funcionarios para que la comunidad en su conjunto pueda tomar decisiones y no sólo un puñado de académicos, así como avanzar a que las sanciones y protocolos frente a abuso, acoso o discriminación, sean definidos por representación triestamental, y no que aquellas resoluciones queden en manos de las mismas autoridades como lo es el Rector.

Esto lo necesitamos, no solamente para enfrentar los casos de acoso y abuso sexual, sino también para avanzar a una democracia universitaria basada en el Cogobierno triestamental, que pueda dar respuesta también a los diversos problemas que hoy estallan al interior de las universidades del Estado.






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