Política Chile

DEBATE CONSTITUYENTE

DEBATE: ¿Se podrá sobrepasar una limitada Convención Constitucional con movilización social?

Un aporte al debate controversial sobre si es o no posible conquistar con presión social una Asamblea Constituyente libre y soberana, superando las trabas del tramposo proceso constitucional del régimen, en diálogo con posturas como la del historiador Sergio Grez.

Patricio Concha

Talcahuano / @patricio_concha

Sábado 24 de octubre | 08:03

Realmente repugnante ha sido el papel de la "intelectualidad progre" ante el proceso constituyente. Quienes supuestamente venían a enriquecer el debate político, solo han llenado con necedad y mentira la opinión pública, embelleciendo con un optimismo temerario a las alternativas puestas sobre la mesa en el acuerdo del 15 de noviembre.

Fernando Atria y Jaime Bassa ya lanzaron todos sus embustes en la televisión y en los demás espacios que han tenido para entregar su opinión de "expertos" al ser reconocidos abogados constitucionalistas. Desde la sociología a Alberto Mayol, que ha repetido que son indistintos los anhelos de la calle hacia una Asamblea Constituyente con los del pacto que firmó su excoalición con la derecha. Este mes, un debate que está abierto por todos los sectores que nos encontramos a izquierda de los partidos del orden es si existe la posibilidad de "desbordar la Convención Constitucional y transformarla en una Asamblea Constituyente libre y soberana y lograr las demandas populares".

Uno de los que ha entrado en ese debate es el historiador y académico de la Universidad de Chile, Sergio Grez, quien acordando con que es un proceso tramposo que se desvía de las demandas de octubre, manifestó que votar por una CC para luego presionarla a desconocer a la autoridad constituida y cumplir con las demandas sociales, es decir, ir por un mal menor y convertirla en un bien.

Si bien como utopía parece un buen relato, el hecho de que haya una CC complicaría mucho más esta posibilidad, partiendo por un hecho del presente: La falsedad, y caricaturización en la campaña electoral por la CC respecto a lo que realmente puede hacer sin considerar sus limitaciones (el veto de los dos tercios, la imposibilidad de destituir autoridades, el mantener intactos los tratados internacionales que perpetúan el saqueo transnacional, excluir del voto a lxs secundarixs, blindando en impunidad a Piñera y su banda criminal, etcétera). También el guarismo definido en solo 155 convencionales que serían elegidos bajo el mismo mecanismo que lo fue la Cámara de Diputados, sin permitir a las y los independientes y a los partidos en formación tener una representación proporcional real, circunscribiendo en las fronteras del método D’Hont sus votos, es decir, en el mejor de los casos serían subrrepresentados, si es que logran obtener algún convencional. Además, el elegir una CC le daría en el discurso mediático de todos los aparatos ideológicos del capitalismo una mayor capacidad para convencer que este proceso limitaría solo a redactar una nueva Constitución, relegitimando a la misma casta política y empresarial, pero con una nueva carta magna.

Después del Plebiscito saldrá el Frente Amplio o el PC a exigir una real Asamblea Constituyente libre y soberana. Difícil, si hasta este mismo 18 de octubre no convocaron ni organizaron desde ninguno de sus comandos una movilización nacional para conmemorar el inicio de la revuelta y la vigencia absoluta de las causas por la que millones nos movilizamos, Boric dijo que no estaban "las condiciones" para movilizarse. incluso pasaron a ubicarse a la derecha de Ricardo Lagos, pues este infame expresidente en Twitter manifestó que habría que participar "responsablemente" ese día.

Si se resisten a luchar por una ACLS desde antes del plebiscito ¿es creíble que lo harán después? Las fuerzas políticas del neoreformismo que con fervor interpelan a otras fuerzas de estar "haciéndole el juego a la derecha" obvian que son ellos los que terminaron respaldando el acuerdo con Van Rysselberghe, Desbordes, Matte y Chahín, al que intentan darle tintes épicos, tras dejar de lado a las masas que exigían continuar con la huelga general cuyo día más potente fue el 12 de noviembre, por la infame actuación en la dirección de las burocracias sindicales en la Mesa de Unidad Social, controlada por ellas; y no contentos con esto, dieron un golpe al movimiento social al votar las leyes antirrepresivas en enero, y ahora, si nos movilizamos arriesgamos 15 años de cárcel, entonces, ¿cómo hacemos presión social?

Esta semana supimos que también Kast modificó su postura, al igual que ya han defendido sus camaradas pinochetistas, Joaquín Lavín y Pablo Longueira; sumándose al voto por la CC por mero cálculo político, pues a priori el Partido Republicano casi duplicaría los escaños que obtendrían en una eventual Convención Mixta, donde solo se elegirían a 86 personas por votación popular. Una mayor proporción les ayudaría.

¿Se repite la historia?

Históricamente conocemos algunos momentos en que la gran parte de la izquierda que se encontraba fuera del régimen terminó aceptando y defendiendo al propio régimen político: en 1936, con la conformación del Frente Popular se aceptó la institucionalidad jurídicamente respaldada en la Constitución de 1925 donde Alessandri Palma desechó las propuestas hechas por la autoconvocada Asamblea Constituyente. En 1989, un año después del plebiscito del Sí y el No, la dictadura cedió en algunas reformas constitucionales consensuadas con la Concertación, tanto fue el consenso con Jaime Guzmán, que en el segundo plebiscito no hubo franja electoral, lo que permitió blindar a Pinochet hasta 1998 como comandante en jefe del Ejército y hasta 2002 como Senador vitalicio, cargo del cual no fue destituido, sino que renunció, manteniendo hasta su muerte la dieta de "expresidente" y el fuero que le otorgaba inmunidad judicial; sosteniendo tanto a los pilares sociales, políticos y económicos de la dictadura, como la impunidad del propio dictador.

Entonces, ¿cómo sería posible desbordar un proceso constitucional (no constituyente) amañado por la casta política? ¿Por qué son utópicos los cantos de sirena de los "intelectuales" del régimen burgués?

El llamar a apoyar a una Convención Constitucional necesariamente disminuye las posibilidades de las clases explotadas y los sectores oprimidos, obstaculizando las posibilidades del retorno a las demandas de octubre, que se centraban en la salida del presidente con una huelga general como el primer paso para darle un vuelco a esta república de ricos.

Es por eso que la AC por la que luchamos debe ser plenipotenciaria, sin Piñera y ningún poder ya constituido por encima, sin vetos autoritarios, donde se elija un constituyente cada 20 mil electores, que sean revocables, que puedan participar lxs secundarixs desde los 14 años, que no sea monopolizada por los políticos profesionales y que no sea simplemente conformadora de una nueva legalidad burguesa, pues debe poder derribar toda la herencia de la dictadura y construir un gobierno de las y los trabajadores, donde el uso de la autoorganización y autodefensa para enfrentar al Estado y sus secuaces será un imperativo.

Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios participamos en el Comando por la Asamblea Constituyente Libre y Soberana sabiendo que solo retomando la lucha en las calles, organizando a la vanguardia de la clase obrera junto con denunciar este proceso constitucional incluso dentro de la misma CC, aplicando los métodos del parlamentarismo revolucionario, como lo hicieron Recabarren en Chile, los bolcheviques en Rusia y como lo hace el Frente de Izquierda Unidad en Argentina, es por ello, que nos hemos legalizado en siete regiones para llevar candidaturas de mujeres, jóvenes y trabajadores, con un verdadero programa socialista y revolucionario que resuelva las necesidades urgentes y estructurales, en un quiebre definitivo con el decadente capitalismo.

Es un hecho que no será fácil, pero tampoco es imposible. Por eso la organización en este Comando durante estos meses, son los primeros pasos de un camino con grandes tareas por adelante, como la construcción de un Frente de Trabajadores Anticapitalista, porque este plebiscito es solo un hito dentro de la lucha extensa que dará la valiente clase obrera de Chile y el mundo.






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