Política Chile

VIOLENCIA DE GÉNERO

Cajas vecinas pondrán afiches con información de canales apoyo contra violencia hacia las mujeres

Una medida insuficiente del plan de contingencia para abordar uno de los efectos de la crisis sanitaria, que es la profundización y la mayor exposición a situaciones de violencia producto del confinamiento y la pérdida de empleo que sufren las mujeres en Chile.

Javiera Márquez

Santiago de Chile

Sábado 18 de julio de 2020 | 10:50

Este viernes, la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Mónica Zalaquett y el presidente del Banco Estado, Sebastián Sichel llegaron hasta una Caja Vecina en la comuna de Santiago donde dieron a conocer el compromiso de la institución bancaria para extender la red de información de los canales de prevención y denuncia de la violencia doméstica contra las mujeres.

Se trata del compromiso de difundir afiches con información de los teléfonos y canales en más de 30 mil Cajas Vecinas a lo largo de todo el país. Esto en el marco del Plan de Contingencia del Ministerio de la Mujer para enfrentar el aumento de violencia intrafamiliar producto de la crisis y el confinamiento que trajo la pandemia.

En ese sentido, se estima que entre los meses de abril y junio, los llamados al fono 1455 de Orientación en violencia contra la mujer han aumentado en un 200% respecto al mismo periodo del año anterior. Una cifra alarmante que, en el contexto de la crisis sanitaria, expresa cómo se ha agudizado la situación de violencia estructural que ya vivían las mujeres.

El plan de contingencia incluye el reforzamiento de atención a la línea 1455, anónima y gratuita de atención diaria y las 24 horas del día; la creación del Whatsapp de ayuda (+56 9 9700 7000) en el caso de no poder realizar una llamada por miedo ser escuchada; la ya conocida clave “Mascarilla 19” que se puede utilizar en las farmacias para quien atienda comunique con los canales de apoyo; y el sitio web nomasviolenciacontramujeres.cl, con información de cómo y dónde denunciar.

Sin embargo, este plan es completamente insuficiente, no sólo por su superficialidad si no también por su pésima o nula implementación, como es el caso de "Mascarilla 19", del cuál hasta ahora no hay ningún balance por parte del gobierno.

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¿Por qué aumentó la violencia?

No se trata sólo de los efectos directos de las normas sanitarias que imponen el confinamiento obligatorio, como las cuarentenas, que provocan situaciones de ansiedad, estrés y violencia, especialmente en los sectores más precarizados donde el hacinamiento es un problema estructural. Es además consecuencia de las políticas laborales que ha impulsado el gobierno, permitiendo despidos y suspensiones que han implicado el retroceso de una década en inserción laboral femenina, lo que es un factor decisivo en materia de autonomía económica y social de las mujeres.

Por otra parte, el cierre de los establecimientos educativos y salas cunas impacta directamente en las mujeres de la clase trabajadora, porque son quienes asumen por imposición social el trabajo reproductivo, es decir, las tareas de cuidado para la mano de obra presente (los trabajadores), para la futura (la crianza de los hijos) y la pasada (el cuidado de los ancianos), todo de forma gratuita al interior del hogar o de forma precaria en el mundo laboral. Todo esto combinado con la dependencia económica es una bomba de tiempo, una eterna crónica de una muerte anunciada.

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Un plan de emergencia para salvar vidas

Pegar afiches para informar los canales de la red de atención a víctimas de violencia es absolutamente insuficiente para enfrentar un problema que es estructural. La red ya era precaria antes de la pandemia y en muchos sentidos revictimiza a las mujeres. Es cosa de recordar el reciente caso de una mujer que salió a hacer una denuncia por violación mientras transcurría el toque de queda y fue detenida por Carabineros, en un acto de total descriterio por parte de la institución.

Es necesario para un plan de emergencia de conjunto para abordar la crisis sanitaria y económica, que amenaza las vidas trabajadoras y la degrada, que incluya un plan de vivienda para resolver con urgencia problemas como el hacinamiento y la violencia doméstica. Y todo esto debe financiarse a través de la aplicación de un impuesto del 20% a las grandes fortunas, que fueron conseguidas aprovechando y sirviéndose de la violencia estructural de género.

Nada que perder

Las reacciones de la derecha sobre la aprobación del proyecto de retiro del 10% dan cuenta de que los guardianes del régimen no están dispuestos entregar nada. Por otro lado, sectores de la Ex Nueva Mayoría y del Frente Amplio votaron a favor de la ley de Protección de Empleo, que ha permitido la precarización de millones de familias, golpeando especialmente a las mujeres y haciendo salvataje a las empresas, mientras se endeuda a las nuevas generaciones.

Las recientes manifestaciones para rechazar el bono a la clase media y exigir el retiro de fondos, renovaron los ánimos de combate y el gobierno se venía preparando, comprando más escopetas y carros para reprimir. Se deben aunar los esfuerzos, como lo hicieron los sindicatos de Estados Unidos que iniciaron una oleada de huelgas contra el racismo y sacaron a los policías de sus filas. Luchar contra la violencia hacia las mujeres implica luchar contra las condiciones que la generan.

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