Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Aborto Legal: un debate de salud pública, de género y de clases

La masividad de las marchas del 25J y la posibilidad, este 8 de agosto, de conquistar el aborto legal, seguro y gratuito en Argentina ha encendido el debate. Profundizar el debate es esencial para superar los límites morales o existenciales y entrar en el debate público sobre un tema de salud, de género y de clase.

Raúl Gómez

Trabajador Atención Primaria de Salud

Taide Zaror

Técnico en enfermería

Sábado 28 de julio de 2018 | 09:04

El clamor del movimiento de mujeres que viene en oleada desde otros puntos del planeta se hizo sentir este 25 de julio en todo Chile y retumbará de vuelta el próximo 8 de agosto, del otro lado de la Cordillera.

Por lo mismo, el debate se ha entonado nuevamente en la opinión pública donde argumentos de toda índole se entrecruzan en un país sistemáticamente en deuda con la educación sexual y reproductiva. Pero menor es la información de la población con respecto a las consecuencias positivas o negativas que trae el tener legalizado o clandestino el aborto, respectivamente.

No es casual que siga siendo un derecho restringido en la mayoría de los países subdesarrollados (América Latina, Asia, África) en tanto que en los países desarrollados (gran parte de Europa, USA) se permite el aborto en casos de: peligro de muerte de la madre, inviabilidad fetal, violación, algunos trastornos mentales y físicos, situación socio-económica o a petición de la gestante hasta las 12 semanas.

Desde la aparición del misotrol el riesgo de morir por una intervención insegura disminuyó enormemente, pero en países subdesarrollados sigue siendo un negocio y un procedimiento clandestino y que no ha disminuido por el hecho de ser ilegal.

Un estudio de The Lancet sobre la incidencia de abortos entre 1990 y 2014 concluyó que en el "mundo desarrollado" se redujo la tasa de abortos de 46 a 27 (de cada 1000 mujeres entre 15 y 44 años), mientras que en los subdesarrollados (mayormente sin aborto legal) hubo un insignificante cambio de 39 a 37 abortos por cada 1000 mujeres en ese mismo rango de edad. Pero hay quienes insisten en pensar todo lo contrario a esta evidencia.

El método farmacológico y de asistencia médica, componentes de seguridad del procedimiento, no es una banalidad, así lo demuestra la ley en Uruguay:

  • El procedimiento está destinado a ser químico mediante el uso de misoprostol.
  • Las mujeres que desean abortar deben comparecer ante una comisión de tres profesionales de la salud para recibir información detallada sobre su decisión (los riesgos del procedimiento, las opciones alternativas y los programas de apoyo social disponibles para la maternidad o la adopción).
  • Después de un período de espera de cinco días, las mujeres pueden confirmar su decisión y el procedimiento está programado.
  • En el caso de mujeres menores de 18 años, en la medida que el equipo interdisciplinario considere que tiene autonomía progresiva, pueden solicitar y consentir el procedimiento sin la opinión de sus padres.

Este ejemplo muestra que no hablamos de que las mujeres indiscriminadamente aborten sin un debido proceso y acompañamiento médico, psicológico y social; que ha llevado a disminuir la tasa de abortos en vez de aumentarlos.

Otro dato interesante es sobre la calidad de los nacimientos ante la posibilidad de decidir voluntariamente el embarazo. Por ejemplo en el tramo de mujeres entre 20 y 34 años, han disminuido en un 11% los embarazos no deseados (los planificados se mantienen), permitiendo que proporcionalmente los embarazos de calidad y nacimientos en condiciones adecuadas hayan aumentado.

Y es que las mujeres tengan la opción de decidir cuándo ser madre o si serlo o no, es un derecho que debe ser pleno y no una oportunidad sólo para aquellas que pueden pagarlo y hacerlo pasar por otra prestación de salud en clínicas privadas, ilegalmente, pero seguras.

Así vemos cómo se preserva una desigualdad de derechos entre países desarrollados y "los del sur" en cuanto al aborto legal, así como una desigualdad entre clases sociales cuando este es ilegal, pero transable por dinero. Es tiempo que estudiantes, trabajadores y trabajadoras y el movimiento de mujeres conquistemos el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el Hospital y estemos apoyando el 8 de agosto a las mujeres argentinas que están a un paso de lograrlo.

Impulsemos un gran movimiento nacional, comisiones de mujeres trabajadoras y estudiantes donde debatir con altura y responsabilidad un derecho que a nuestras compañeras de clase se le ha restringido irracionalmente durante décadas.






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