Géneros y Sexualidades

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8M Arica en la encrucijada: ¿Unidad de las mujeres o unidad de clase?

La organización hacia el 8 de marzo a nivel internacional pone al centro diversos debates al interior del movimiento de mujeres. En Arica particularmente, algunas corrientes políticas de la coordinadora 8M han definido que la marcha sea separatista y sin banderas partidarias o de agrupaciones, lo que sin duda abre diversas interrogantes: ¿Cómo levantamos un paro realmente efectivo? ¿En torno a qué estrategia y programa? ¿Qué rol jugará el movimiento estudiantil y de la diversidad sexual?

Camila Acuña

Trabajadora Social y militante de Pan y Rosas

Viernes 8 de marzo de 2019

La coordinadora 8 de marzo, que tiene su origen en Santiago, es el principal organismo del movimiento de mujeres. En Arica se levanta hace algunos meses con la participación de organizaciones políticas feministas de distintas corrientes de composición mixta, pero con tendencias al separatismo, así como feministas independientes. Entre ellas se encuentra el Frente Amplio con Movimiento Autonomista, Partido Humanista y MPSOL, el Partido Comunista, el Partido Socialista y agrupaciones que levantan las banderas del feminismo socialista como Pan y Rosas, entre otros.

En el “Encuentro Plurinacional de Mujeres que luchan” que se llevó a cabo los días 8 y 9 de diciembre –que por cierto contó con la participación de cientos de mujeres de todo el país- se buscaba definir los pasos a seguir para levantar la huelga y paro activo. Dicho espacio definió levantar una “Huelga General Feminista”. Sin embargo, la metodología del Encuentro no propició que se pudiese votar un plan de acción claro que buscase articular una gran fuerza que diera pelea en un día tan importante como lo es el día de la mujer.

En cada región se iba discutiendo y definiendo qué carácter tendría cada marcha. Y en Arica, corrientes del FA, PS y PC definieron que la marcha tuviese un carácter separatista (sólo mujeres) y sin banderas partidarias. Desde un comienzo nuestra posición como Pan y Rosas fue que esto sin duda debilitaría la posibilidad de una huelga real y efectiva ya que relega a que el trabajador siga con “su trabajo” y no se una a las manifestaciones y la mujer paralice “sólo si puede” o de manera simbólica.

Y por tanto limita la articulación de un llamado amplio a que se paralicen lugares clave de la economía del país, como la minería, el puerto, ferrocarriles. Demostrando así que la huelga en centros de producción es fundamental para la mayoría de las mujeres trabajadoras, que venimos hace años luchando por: terminar con el subcontrato, a igual trabajo igual salario y contra la precariedad laboral.

Por otro lado, desde Pan y Rosas desde el inicio hicimos un llamado a que las grandes centrales sindicales como la CUT y el Colegio de profesores dirigidas por el Partido Comunista y el Frente Amplio llamaran a este paro, cuestión que aún no ocurre a un día de la gran marcha. Incluso la misma coordinadora 8 de marzo, mediante un comunicado salió a exigir que se pronunciaran.

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Al mismo tiempo, ante la definición de que no se levanten banderas partidarias, creemos que hay que hacer una diferenciación. Debido a que no se hace una distinción entre los partidos del régimen como el Partido Socialista o Comunista (Ex Nueva Mayoría), que por cierto una gran mayoría denunciamos hace años por mantener intacta la herencia de dictadura. Y entre mujeres que nos organizamos en partidos que luchan precisamente contra este régimen, con el objetivo de construir una alternativa revolucionaria y anticapitalista, independiente de dichos partidos e instituciones del régimen. Quienes militamos en el PTR y Pan y Rosas no estamos dispuestas a bajar nuestras banderas y diluirnos en el movimiento, por el contrario, estamos por levantar un gran partido revolucionario de la clase trabajadora que pelee por transformar la sociedad.

Por último, se ha puesto al centro la “unidad de todas las mujeres” para combatir la violencia machista. Pues, ha quedado claro que no todas las mujeres son nuestras aliadas. Por ejemplo, Isabel Plá y Cecilia Pérez, quienes representan al gobierno, están totalmente en contra de que se lleve a cabo una huelga o la lucha por nuestros derechos y defienden a como de lugar la agenda anti mujeres que impulsa Piñera, partiendo porque están en contra del derecho al aborto legal. Así mismo sucede con las mujeres de Carabineros, quienes son las primeras en reprimir cada protestas o movilización.

Los límites del separatismo: ¿Quiénes son nuestros aliados y quienes nuestros enemigos?

Con una avanzada de la política imperialista a manos de Trump desde EE.UU, a través de sus agentes en Venezuela con Guiadó, en Chile con Piñera y Bolsonaro en Brasil, se vuelve imprescindible que sean mujeres trabajadoras, estudiantes y pueblos originarios quienes se organicen contra esta ofensiva.

Este 8M las mujeres, que estamos al frente, nos jugamos una paralización por nuestras reivindicaciones que son muchas. No obstante, sabemos que si no forjamos una unidad con los trabajadores y les estudiantes, con un fuerte cuestionamiento al machismo desde lugares de estudio y trabajo, no lograremos dar un golpe de conjunto al sistema capitalista y patriarcal, afectando realmente las ganancias de las familias más ricas del país: Luksic, Matte, Angelini y más.

Bajo esta perspectiva, el separatismo ubica al “colectivo de varones” como clase antagónica y por tanto, conquistar “espacios seguros” libres de machismo significaría levantar espacios “libres de hombres”. Sin embargo, desde el feminismo socialista creemos que bajo un sistema de miserias en el que vivimos es utópico pensar en espacios seguros libres de violencia.

A su vez, desde el Manifiesto Internacional de Pan y Rosas planteamos: “consideramos que cuando una mujer es humillada, violentada o discriminada por sus compañeros de clase, la clase obrera está más debilitada. Pero cuando las mujeres trabajadoras toman en sus manos la lucha por sus derechos, la clase explotada está más fortalecida para enfrentar a los explotadores… Es la clase dominante la que fomenta esos prejuicios misóginos, sexistas, homofóbicos, y también xenófobos, racistas y nacionalistas para dividir a los explotados.” Por tanto, creemos fundamental la adhesión de los trabajadores a la lucha por nuestros derechos.

Esta situación ha abierto grandes debates, es más, circula una imagen en internet que se titula “qué hacer si eres hombre y quieres apoyar la huelga este 8M” con una lista que da a conocer ciertos pasos a seguir. Uno de los más controversiales es el que dice “cubre a tu compañera de trabajo”. Nos preguntamos: ¿esto acaso no significaría boicotear el paro y romper la huelga?, pues nosotras creemos que sí. Luego otra instrucción dice “si eres jefe, dale el día a las mujeres”. Bueno, resulta que los jefes y jefas son los principales opositores a que se levanten huelgas en lugares de trabajo –y así lo ha demostrado la historia- porque afectan su producción ¿por qué las mujeres tendríamos que confiar en ellos?. En fín, en ninguna parte de la lista hay una invitación a marchar a nuestros compañeros de trabajo y/o de estudio.

Incluso, con un escenario político internacional de diversos ataques a la comunidad LGBTTI por parte de los gobiernos misóginos y homofóbicos de la derecha, este llamado deja totalmente por fuera a los varones y hombres trans de la diversidad sexual. Ubicando a la mujer en clave esencialista, biologicista ¡y hasta genitalista! (la mujer como un Otro positivamente connotado).

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La necesidad de que el movimiento estudiantil salga a las calles este 8M

Desde hace varios años en distintas universidades y establecimientos educacionales el movimiento estudiantil ha venido incorporando en sus luchas las demandas de las mujeres y la diversidad sexual. Con profundos cuestionamientos en torno a la violencia machista, exigiendo educación sexual integral y no sexista ni heteronormada, cambio de mallas curriculares con perspectiva de género, levantando secretarias y comisiones de género con una fuerte denuncia hacia las autoridades que actúan con total negligencia frente a estas situaciones.

Un ejemplo claro fue la gran movilización del “Mayo feminista” contra el acoso y abuso sexual que se dio en universidades, liceos, pero que golpeó el escenario político nacional, no dejando a nadie indiferente. ¡Si hasta los partidos políticos de derecha y el gobierno salieron a “apoyar” al movimiento! Una hipocresía total sabiendo que son ellos mismos los responsables de perpetuar la violencia hacia las mujeres por medio del Estado.

Ese entusiasmo de las y los estudiantes no se detuvo, de hecho son muchas las carreras que vienen organizando este 8 de marzo para sumarse a la movilización. Este es el caso de la carrera de Historia y Geografía de la UTA, que desde la Comisión de género viene haciendo un llamado amplio a marchar. Agata Rivera, militante de Vencer plantea: “Las y los compañeros estudiantes integramos a nuestras discusiones y luchas las demandas del movimiento de mujeres. Los partidos, con tendencias al separatismo, tienen todo el derecho a plantear sus ideas como el resto de las organizaciones que desde hace mucho tiempo participamos de las coordinadoras o comisiones. Pero, la definición de “marcha sin hombres y sin banderas” no nos representa a todas”, habemos muchas mujeres y estudiantes que creemos en la unidad con nuestros compañeros de clase y de la diversidad sexual”.

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¡Por una columna diferenciada de Pan y Rosas este 8M!

Con una fuerte denuncia a la derecha a nivel internacional y al imperialismo, las revolucionarias de Pan y Rosas levantamos columnas mixtas con independencia política a lo largo del país. Buscando construir una agrupación de mujeres y diversidad sexual anticapitalista y socialista que pelee por la conquista de nuestros derechos históricos: aborto legal, seguro y gratuito en el hospital, cupo laboral trans y por la desmilitarización total del Wallmapu, en contra de la violencia hacia las mujeres y niñes Mapuche.

El llamado es a marchar este 8 de marzo a partir de las 18.00 hrs desde el Cementerio de Lastarrias. ¡Cuando las mujeres nos organizamos, la tierra tiembla!

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